Así empezó todo. Sin buscarlo, sin quererlo. De repente, tienes una oportunidad delante que nadie te deja rechazar. Mientras tú has estado toda la vida aferrándote a lo conocido, a lo viejo, a lo aburrido. No, no me gustan los cambios. Ni soy valiente. Pero esta vez fingí serlo y me fui. ¿El Destino? Dicen que Estados Unidos. La realidad: Tonopah (Nevada).

Un pueblo situado a medio camino entre Las Vegas y Reno. Donde hay más personas trabajando para el sheriff del condado que habitantes (entre unos y otros, suman 3.000). De una única calle principal -la misma carretera Veterans Memorial Hwy-, con una sola tienda de ropa, el Post Office, un gimnasio, el food market, una decena de restaurantes y otros tantos moteles de carretera (uno de ellos, con leitmotiv de payasos que es realmente desconcertante). Eso sí, tiene un equipo de baloncesto, los Muckers (de la liga escolar), que es el orgullo de este pueblo minero fundado en 1901 por un buscador de plata. Cuando juegan los Muckers en casa, todos se vuelcan con su equipo. Tropiezas con pancartas de  apoyo en la carretera, lo anuncian en los luminosos…Nadie falta a la cita, ni el mismísimo sheriff. Tampoco las cheerleaders. Aquí como en las pelis, o eres deportista o animas a los deportistas. Y, como no podía ser de otro manera, el entrenador de las chicas del High School Tonopah, las Lady Muckers, es un extrabajador del Nye County Court House Sheriff ya retirado. ¿Es o no es como en las pelis?

De lo primero que te das cuenta cuando llegas a USA es que los guionistas de Hollywood no tienen nada de imaginación. Se limitan a recrear escenas de la vida cotidiana americana. Y tú llegas aquí embriagado por el sueño americano y terminas en un pueblecito que ni los vecinos californianos sitúan en el mapa (y eso que está a 1:30h de CA). Para que os hagáis una idea esto se acerca más a la América profunda de los hermanos Cohen que a Gossip Girl o Californication.

Pasado el susto inicial y tras casi dos meses viviendo aquí creo que ya puedo decir que soy una “tonopeña” más. Colaboro en el periódico local del condado de Nye (Tonopah Times-Bonanza), voy a hacer la colada a la lavandería (los viejitos me riñen si voy a hacerla otro día que  no sea el jueves, porqué es cuando ellos van a lavar la ropa), visito mi P.O. BOX (apartado postal) a diario esperando recibir algún paquete de España (a poder ser  la revista Coure con un sobre de jamón dentro)…ah, y comparto gym con un grupo de mazaos que me ponen Heavy Metal para que no me duerma en la cinta (es mi hora de la siesta)…muy majos ellos y yo, cada vez más de pueblo. Eso sí, los fines de semana me escapo por patas a cualquier lugar. Aunque debo reconocer que el domingo tengo hasta ganas de volver a casa.

Lo malo de todo esto -por sacarle un pero – es lo de siempre: estar lejos de los tuyos. Concretamente a más de 9.000 km de casa (España) y con 9 horas de diferencia. Lo que significa que si te pasa algo interesante más tarde de las 3 p.m. (las 12 a.m en España), como, por ejemplo, que te saque a bailar un cowboy en un bar de Beatty, tengas que esperar hasta el día siguiente para poder contarlo. Por eso me he animado a escribir un blog. Para vomitar lo que me pase cuando me pase y los míos puedan leerlo cuando les plazca. Creo que  también puede ser una buena terapia para no acabar majara en este pequeño pero cada vez más acogedor pueblecito llamado Tonopah.

P.D. Os dejo me voy a hacer la colada 😉

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