Plan dulce de sábado. Con madrugón pero sin prisas, salimos dirección norte, callejeamos más de la cuenta para no perder la costumbre (un día tendremos un susto cortesía de Google Maps). Creo que vamos tarde, es posible que ya no queden fresas. Aquí la gente salta de la cama en cuanto amanece. Y eso sucede sobre las 6:30. Por eso, sitios como éste, la Granja de fresas de Tangaroa, abren a las 7:30.  Y, lo peor, es que ya hay “domingueros” haciendo cola para entrar. No es nuestro caso: nos podemos quedar sin fresas pero llegar a los sitios antes de que abran no va con nosotros. Y hacerlo antes de las 10 de la mañana me parece hasta de mal gusto. Especialmente el fin de semana.

Este es mi resumen, en fotos, de una jornada en el campo.