Archivos para la categoría: En África pasa

Siempre me ha dado mucha pereza el apelativo “bloguera”. No me identifico como tal pese a que, de vez en cuando, escribo. Empecé el blog en Tonopah como vía de escape, de supervivencia si quieres. Ni siquiera se me ocurrió a mí la idea.

Pero lo cierto es que escribir me ayuda. Releer me ayuda. A mí y a mi torpe memoria. Me sirve de mecha para encender y revivir momentos mágicos, duros, especiales. Me ha dado alas y me ha quitado el sueño también. Lo he necesitado, lo he abandonado y retomado. Hay entradas que se escriben de una tirada, que apenas revisas y publicas immediatamente, sin más dilación. Que escribes con el corazón o cuando algo te lo ha tocado. Siento que soy más sincera, más real aquí que en las redes sociales que te empujan a mostrar lo feliz que eres.  No, no todo es bueno. Ni siempre tengo días felices. Hay días que no tengo ganas de escribir, que no me salen las palabras. Otros que me salen y prefiero guardarlas bajo llave. Solo para mí.  Éste fue uno de esos días. Lo escribí hace demasiado (el 17 de mayo de 2013, concretamente) y se quedó allí olvidado en el cajón desastre de los borradores, como tantos. Hasta hoy.

“No siempre me cruzo con el Sheriff de mi Condado, me sacan a bailar cowboys o recibo un regalito en la PO BOX. Cualquiera de estas cosas, me puede alegrar el día. Hoy no ha pasado nada (ni bueno ni malo). No le quiero dar más importancia porque no la tiene. Sólo es un día más que pasará. Un día que no me inspira. Hoy no es uno de esos días pero también cuenta. Unas veces tan arriba que no alcanzo ver el suelo, otros tan cerquita de él. No pasa nada (mamá, papá) y pasa todo: os echo de menos, solo eso.”

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Cuando esta mañana leía en Twitter que cinco leones se habían escapado de Parque nacional Kruger (KNP) pensé: “Ya estamos otra vez con el bulo de los depredadores que se fugan. Alguien se ha levantado gracioso”. Curiosamente, ni un aviso en los  chats alarmistas, ni en Facebook. Será que queda muy lejos. Sin embargo, no parece ser una broma esta vez (si es que la otra lo fue). La policía de Mpumalanga ha confirmado la noticia.

Para mi tranquilidad no creo que decidan hacernos una visita a los vecinos de Sandton, no veo qué les podría interesar de la ciudad. Las últimas noticias les sitúan cerca de la frontera con Swazilandia, al sur del parque. Fueron unos conductores los que alertaron a las autoridades tras avistar a la manada cerca de una autopista (N4) la noche del lunes. La niebla parece estar aliada con los felinos y ha dificultado en gran medida la búsqueda a primera hora de la mañana. A dicha búsqueda se han unido los guardabosques del KNP imagino que para cerciorarse de que no les pegan un tiro a las primeras de cambio. Que no es que sea la intención de las autoridades locales, a no ser, claro está, que sea extrictamente necesario (o sea que presente una “amenaza  real” para los vecinos). Al menos así reza el comunicado oficial. Hace apenas una hora, las autoridades anunciaban que 1 de los 5 leones ha sido capturado. Y, al rato, confirmaban que ya son 4 los leones apresados. Por ahora no hay más detalles del estado de las fieras. Solo recordar dos datos: que estos depredadores pueden llegar a pesar 250 kg  (el parque no puede confirmar el tamaño de los fugitivos) y que calculan que unos 2.000 ejemplares habitan en el Kruger.

En un intento por sacarle hierro al asunto, los ingeniosos de siempre compartían sus memes en la red social del pájaro azul.

 

 

¿Qué puede llevar a los residentes de un municipio a quemar sus propias escuelas? Está pasando en Sudáfrica, concretamente en la provincia de Limpopo a 500 km de Johannesburgo. Y no es nada nuevo. Alrededor de 30 escuelas fueron incendiadas y vandalizadas en 2016 como protesta por la adhesión de Vuwani a un nuevo municipio. Asuntos étnicos, problemas de suministros y, sobre todo, impotencia por no ser escuchados. Eso alegan los residentes de más de 50 aldeas que ya no se manifiestan pacíficamente, que han pasado a la acción y eso se ha traducido en una violencia que no lleva a ninguna parte. La ministra de educación ha dicho esta semana que no empleará más dinero en reconstruir escuelas saqueadas. Y no lo harán, dice, porque el año pasado ya destinaron buena parte de sus recursos a reconstruir estas  escuelas quemadas por sus vecinos. Dinero que debía ser empleado para otros proyectos sociales que nunca vieron la luz. La realidad es que, a día de hoy, solo se ha reparado una de las 30  escuelas que sufrieron la ira de sus conciudadanos.

¿Qué tiene que ver la educación en todo esto? Todo y nada. Todo porque quizá si se abandonara la violencia y ambas partes estuvieran dispuestas a dialogar se podría llegar a una solución. El asunto ya ha pasado por los tribunales que ha fallado a favor del oganismo que regula las demarcaciones. Y nada porque los niños no tienen porque pagar la furia de sus padres, de sus vecinos contra el gobierno local. El mensaje que le están dando a los niños es que la violencia es una vía para solucionar un problema y que la educación no es una prioridad. Cuentan que 27.000 niños no han podido ir a la escuela en las últimas semanas, muchas de ellas no han inaugurado el año escolar (que aquí empieza en enero) y que ya se perdieron tres meses de cole en 2016  por el mismo motivo.

¿Porqué queman escuelas? Destruyen propiedades públicas y privadas para llamar la atención de los políticos. También bloquean carreteras quemando neumáticos y valiéndose de barricadas. El martes pasado dos personas murieron al chocar su vehículo contra una tubería que bloqueaba el paso. Se han apedreado vehículos y, desde el gobierno de Limpopo piden que se extremen las precaciones al circular por este municipio, especialmente a los motoristas.

Vuwani echa el cierre hoy de nuevo y ya suman dos semanas consecutivas de “apagón”. Un boicot que “continuará hasta que se cumplan sus demandas” de acuerdo con el que se proclama líder de la comunidad. Le pese a quien le pese y afecte a quien afecte. La educación puede esperar (muy a pesar de los alumnos).

Día emotivo, lleno de color, orgullo y ritmo. Eso es lo que dicen las miles de personas que hoy han salido a la calle por y para su país, Sudáfrica. Bajo los lemas: #SaveSA, #SAWillRiseAgain (Sudáfrica se levantará de nuevo), #SAUnites (Sudáfrica Unida) y contra su presidente, Jacob Zuma. Pedían un apagón nacional para presionar y echar al máximo dirigente del país, con 700 causas abiertas por temas de corrupción y que se enfrenta a una moción de confianza el 18 de abril, la quinta desde que es presidente y otra más de la que se va a librar casi con toda seguridad.

Las calles, desiertas a primera hora de la mañana, se han ido tiñendo de verde, azul, amarillo, rojo negro y blanco. Pacíficamente, con respeto y carácter festivo en la mayoría de los casos. Había cierto temor a los piquetes, a la violencia de algunos, de los de siempre por eso hoy muchos trabajan desde casa. Los hay que han optado por no abrir sus negocios y algunas escuelas recomendaban no llevar a los niños a clase. Por si acaso. Los manifestantes, principalmente de clase media, no han escatimado en pancartas con mensajes claros y directos: Zuma must fall (Zuma debe caer). Cuentan que en Cape Town 10.000 personas han gritado: “Zuma vete ya”.

Los partidarios del presidente tampoco han querido perderse la fiesta, lo que ha provocado enfrentamientos y discusiones acaloradas con los detractores. En alguna ocasión han tenido que intervenir la policía y los militares, con muchísima presencia en las principales ciudades.

Caerá o no caerá, pero una parte importante de la sociedad ha dado la cara y ha alzado su voz. Si es escuchada o no, ya no depende de ellos.

Fotos de @InakiUrbanChef (Iñaki Carretero)

Más info: http://www.abc.es/internacional/abci-apagon-nacional-contra-presidente-zuma-201704060103_noticia.html