Devastada. Rota por estar tan lejos de los míos, tan lejos de Barcelona. Hoy especialmente. No me salen las palabras. Podría hablar de tristeza, de impotencia, de horror. Sin embargo, éstas se quedan cortas. ¡Cuanto dolor!. Machacada al revisar los terribles videos que están difundiendo vía whatsapp o los propios medios de comunicación. “No cal”, que diríamos en Cataluña (no es necesario). De verdad. Entiendo las ganas de comunicar, de informar, de ser los primeros. ¡Cómo no lo voy a entender! Sin embargo, no creo que ayude ni aporte nada más que dolor y angustia. Un periodista ha llamado a mi hermano preguntándole por si tenía vídeos. En el momento del atentado se encontraba en el centro de Barcelona, atrapado -como tantos- en su lugar de trabajo. No, no ha grabado videos ni mucho menos iba a difundirlos. Respeto y coherencia. Mi prima hermana sigue a estas horas encerrada en su lugar de trabajo, su jefa les ha preparado té y les ha prometido transporte hasta casa cuando sea completamente seguro marchar.

Todos los días suceden tragedias que suponen el día más triste en la vida de algunos. Esos mismos días ocurren milagros que hacen que sea el día más feliz para otros tantos. Hoy es un día de tristeza insondable para mí y para muchos, pero no pierdo la fe en la humanidad. Porque enfrente de cada uno que busca el odio somos millones tratando de amar.

 

20840772_10155426036506399_6146686077958651745_n

Anuncios