Hay héroes y SUPERHÉROES. Los que me encontré ayer por las calles de Parkmore eran bravos, nobles y tiernos como el algodón de azúcar. También había hadas y duendes. Alguna “brujilla”, mucho esqueleto y algún que otro zombie. Incluso un monje tibetano repitiendo helados de fresa. Sí, mamá, aquí también se celebra Halloween. Con sus calabazas, las arañas y sus telas y el famoso “Truco o trato”.  No llaman al timbre de las casas en busca de caramelos, lo cual puede resultar muy conveniente para no molestar a los vecinos que reniegan de esta fiesta yankee. En lugar de eso, ponen pequeñas “paraditas” a pie de calle y ofrecen, con amplias sonrisas, golosinas a los más pequeños y a sus fieles acompañantes. Un Halloween diferente en un país que no esperaba que lo celebrase. Otro año sin panellets. Papá, prepara el Suchard.

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Rectificar es de sabios. Dicen. Y esta vez le ha tocado al director general de la Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés). Tan pronto le da un cargo de embajador de Buena Voluntad a un colega de dudosa reputación, como se lo quita.

Hablo del etíope Tedros Adhanom Ghebreyesushe, primer africano en desempeñar dicho cargo para la OMS y su amigo el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe. Resula que el primero tuvo la brillante idea de nombrarle Embajador de Buena Voluntad de la OMS en la lucha contra las enfermedades no transmisibles (ENT). Brillante porque al segundo le han sancionado, precisamente, por violaciones reiteras de los derechos humanos.

Los hechos ocurrieron así. Hace un par de semanas el presidente, de 93 años, estuvo en Uruguay y fue allí donde el director general de la OMS anunció su nombramiento como embajador de buena voluntad. Una decisión que causó mucho revuelo. Y es que tanto la Unión Europea como Estados Unidos han sancionado a Mugabe por los infinitos abusos contra los derechos humanos cometidos por su gobierno. Privación de los derechos básicos y también torturas, amenazas, secuestros,  asesinatos, por nombrar algunos.

Todo ello llevó a Tedros a rectificar y “desnombrarlo” después de “escuchar la indignación y las preocupaciones expresadas por líderes internacionales y expertos en salud”. Según éste, lo hizo porque cree que es lo mejor para la OMS.

¿La reacción de Mugabe? Previsible.

Según su entorno, el nonagenario nunca fue “informado oficialmente de su nombramiento” y, por tanto, “no le pueden quitar algo que nunca tuvo”. Es más, su portavoz, George Charamba, aseguró que el máximo dirigente de Zimbabwe  se enteró por la prensa de su designación (algo que incluso a él había pillado por sorpresa) y que éste, de haberse realizado de mnera oficial, habría “rechazado el cargo ya que no está en el interés nacional de Zimbabwe desempeñar esa tarea”.

Así, todos contentos.

Más info sobre este tema:

http://www.abc.es/internacional/abci-escandalo-nombramiento-dictador-mugabe-como-embajador-buena-voluntad-201710211938_noticia.html

http://www.abc.es/internacional/abci-retira-cargo-embajador-buena-voluntad-mugabe-tras-protestas-201710221628_noticia.html

Que yo me bajo. Apenas me he recuperado del mazazo del domingo y ya recibo otro golpe bajo: 59 muertos en Las Vegas, 200 heridos. Más crueldad, más violencia para un mundo perdido, enloquecido.

Quizá os suene un video que se hizo viral el año pasado por estas fechas en el que dos granjeros metían a un hombre en un ataúd y lo amenazaban con prenderle fuego. Pues bien, hoy se ha conocido la pena para estos dos sudafricanos: más de 10 años de prisión para cada uno de ellos.

La sentencia: 

Willem Oosthuizen, de 29 años, ha sido sentenciado a un total de 16 años, de los cuales cumplirá 11 en prisión. Por su parte, Theo Jackson, de 30 años, fue sentenciado a 19 años y se prevé que cumpla 14 de estos. Su pena es mayor debido a que éste quemó el ataúd y, por tanto, destruyó una prueba. 

Al dictar sentencia, la jueza Segopotje Mphahlele describió los crímenes como “atroces, repugnantes y deshumanizantes“. Según ésta los acusados “no tienen respeto por la ley y, por eso, se la tomaron por su mano”.

El 25 de agosto, el Tribunal de Magistrados de Middelburg dictaminó que Oosthuizen y  Jackson eran culpables de intento de asesinato, intimidación, secuestro y agresión con la intención de causar daños corporales graves. Los jóvenes fueron arrestados después de que el video sobre el incidente, grabado por ellos mismos, se hiciera viral el año pasado, provocando indignación en las redes sociales. En él aparecía Victor Mloshwa llorando y suplicando por su vida.

Durante su testimonio en la vista de agosto, Jackson dijo que nunca consideró que lo que le hicieron a Mlotshwa fuera incorrecto. La víctima espera que la sentencia que siente un precedente en los casos de racismo.

Plan dulce de sábado. Con madrugón pero sin prisas, salimos dirección norte, callejeamos más de la cuenta para no perder la costumbre (un día tendremos un susto cortesía de Google Maps). Creo que vamos tarde, es posible que ya no queden fresas. Aquí la gente salta de la cama en cuanto amanece. Y eso sucede sobre las 6:30. Por eso, sitios como éste, la Granja de fresas de Tangaroa, abren a las 7:30.  Y, lo peor, es que ya hay “domingueros” haciendo cola para entrar. No es nuestro caso: nos podemos quedar sin fresas pero llegar a los sitios antes de que abran no va con nosotros. Y hacerlo antes de las 10 de la mañana me parece hasta de mal gusto. Especialmente el fin de semana.

Este es mi resumen, en fotos, de una jornada en el campo.

A veces la justicia tarda en llegar. Demasiado. Si no que se lo digan a la familia del activista anti-apartheid Ahmed Timol. El Tribunal del Norte de Gauteng (Sudáfrica) ha dictaminado que el joven, de 29 años, no se suicidó precipitándose al vacío desde el décimo piso de la comisaría de John Forster si no que  fue empujado.

Timol fue un activista que luchó contra el gobierno de las minorías blancas en los años 60-70. Y por ello fue detenido en Johannesburgo en 1972; cinco días después de su detención murió tras “caer” por una ventda de la comisaría. Los oficiales que trabajaban ese día aseguraron que el joven se había quitado la vida, un veredicto respaldado por una investigación llevada a cabo entonces.

La familia del fallecido nunca aceptó este veredicto y logró que se reabriera el caso en junio, 45 años después de la muerte del activista. Según esta última investigación, Timol habría sido una víctima más de la brutalidad del apartheid.

Recientemente, activistas de los derechos humanos en Sudáfrica denunciaron que, entre 1963 y 1990, 73 personas habían muerto mientras se encontraban bajo custodia policial. Ningún agente fue responsabilizado por dichas muertes que fueron archivadas como accidentes o suicidios.

Una historia de tantas.

Tengo vuestro nostálgico otoño. Razón: aquí.

¡Devolvedme la primavera! Que ni siquiera la hemos olido. Finiquitada la época seca, llega la estación de las flores que viene, como no, cargadita de diluvios, de fríos días grises. El verde se impone en sus calles y  los árboles lucen espléndidos, como pintados por el mejor artista. Días cambiantes, inciertos. Amanece soleado y, tímido, se esconde para ceder protagonimo a los nubarrones que descargan sin piedad. La tormenta está lejos de terminar pero, en algún momento, volverá a brillar el sol.

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